Con el contenido tratado en el Tikun Leil Shavuot, inauguramos la sección “Apuntes del Dvar Torá”
Tikun Leil Shavuot
“Esclavos fuimos, ahora somos libres” repetimos cada año con la llegada de Pesaj, la fiesta de la liberación. ¿Liberación de qué? De la esclavitud bajo la cual estuvo sometida el Pueblo de Israel en Egipto.
Aquí aparece un nuevo concepto de libertad, la libertad como contraposición a la esclavitud. Estábamos sometidos a un sistema de normas impuesto por otro, no podíamos elegir, simplemente acatábamos y así sobrevivíamos, pero un día nos liberamos de eso, ya nada nos vino estipulado desde afuera sino que éramos dueños de nuestras decisiones.
Esta idea de libertad es lo que entendemos por libertad negativa; es decir, “libertad de”, ausencia de un límite externo que obstaculice la acción. Para Isaiah Berlin “La libertad negativa se refiere al campo dentro del cual el hombre puede actuar sin obstrucciones de otros; a partir de esta concepción se deja de ser libre cuando un tercero nos impide realizar cualquier actividad en aras de alcanzar una meta.”
Sin embargo esta libertad negativa finaliza en Shavuot con la entrega de la Torá. Este pacto realizado entre el Pueblo de Israel y D’s al pie del monte Sinaí impuso un límite.
Surge de esta manera la idea de libertad positiva, “libertad para”. Dicha libertad implica la posibilidad de actuar autónomamente y para esto se requiere un marco habilitante que en la tradición judía viene a ocupar la Torá.
Shalom Rosenberg y Tzví Beckerman dicen: “La relación entre la libertad, adquirida por el pueblo con el Éxodo de Egipto, y la Torá, otorgada al pie del Sinaí, está dada en la idea de que de hecho, la libertad se fundamenta en el sometimiento a la ley.”
Justamente aquí encontramos esta estrecha relación que vincula a Pesaj con Shavuot, al pasaje de la libertad negativa a la positiva, de la “libertad de” a la “libertad para” y de nosotros como Pueblo dependió y seguirá dependiendo siempre el sentido que le demos a nuestra libertad.
¡Jag Sameaj!
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