El sábado último en nuestro Dvar Torá, debatimos a propósito de la parashá Koraj que leímos durante el servicio de Shajarit.
El intercambio de ideas giró en torno a la utilización de una circunstancia que los líderes pueden aprovechar en sentido positivo o negativo.
Nos cuenta la Torá, en una sucesión de parashiot de las últimas semanas, acerca de diversos cuestionamientos al liderazgo de Moshé, tales como el supuesto abandono que realizó de su familia, la falta de comida variada durante la travesía en el desierto, y finalmente la cuestión referida a si al fin y al cabo el resto de los iheudim en el desierto eran más o menos santos que Moshé y Aharón.
Koraj, un príncipe que gozaba de determinados privilegios en Mitzraím, le enrostra a Moshé que los sacó de Egipto donde la tierra manaba leche y miel, para llevarlos al desierto, y que él no es quién para sentirse mejor y mas santo que los demás.
Moshé consulta este tema con D´s y recibe como instrucción, indicarle a los iheudim que se alejen de Koraj, porque lo va a hacer desaparecer de la faz de la tierra.
Así hace Moshé, y finalmente la Torá nos cuenta que la tierra se abre, que Koraj, su familia y sus allegados más cercanos, incluyendo mujeres, niños y lactantes caen en esa grieta, que luego se cierra.
Surgieron dos aspectos a discutir:
1-La utilización del liderazgo en forma negativa.
2-La necesidad de una condena tan severa.
Sobre el primero de los aspectos concluimos que Koraj, al igual que muchos líderes de la actualidad, priorizan su propio interés por sobre el del conjunto.
Koraj, que era un príncipe con linaje, al salir al desierto perdió buena parte de sus prerrogativas , y por ello, cuestiona la autoridad de Moshé, lo cual en primera instancia no sería del todo malo, sino que lo hace sin propuestas, por el solo hecho de destruir.
Lo malo en el caso de Koraj no pasa solamente por la crítica en sí misma, sino porque en lugar de hacerlo desde un lugar constructivo, sólo lleva consigo el ánimo de la destrucción.
Sin embargo surge del relato que la crítica incluye un aspecto muy sugestivo, donde el personaje, le dice a Moshé que él no es mejor que los demás, y que todos los que presenciaron la entrega de la Torá en el Sinaí son poseedores de la kedushá, o sea, son santos.
Aquí nos detuvimos, en el análisis de lo que podría ser una manipulación del texto de parte de Koraj. Quienes presenciaron su entrega , debían “aspirar” a la santidad con sus acciones, no eran ya santos por el solo hecho de haberla recibido.
Koraj, manipula estos dichos y también utiliza un argumento cuestionable para sustentar su rebelión, habla que Mitzraim era una tierra con leche y miel, mientras que Moshé argumenta que Israel es la tierra que mana leche y miel. Concluimos que Koraj utiliza este argumento falaz,¿como podría haber leche y miel, en medio de la esclavitud ? Es posible que Koraj sólo estuviera defendiendo sus privilegios e intentara utilizar los mismos argumentos con que Moshé convenció a los iehudim de ascender a Israel.
En este punto pasamos al segundo tema de debate, en que tiene que ver con el castigo, que nuevamente vuelve a sonar muy severo.
Rashi nos díce que Koraj no declaró ser mejor que Moshé, sino que Moshé no era mejor que él, con lo cuál en todo caso la crítica era estrictamente para Moshé.
Sin embargo, nos esclarece Rashi, D´s evalúa que se trata de un cuestionamiento a la autoridad divina, ¿quien sino el Todopoderoso, dispuso que Moshé fuera el líder del éxodo del Egipto?¿quien sino D´s mismo, estableció que no había mejores o peores, sino que todos por igual podían aspirar a la santidad, y que ellos mismos eran quienes podían alcanzar o no un alto nivel de Kedushá?
Moshé con sus acciones y la construcción del sentido de libertad en un pueblo esclavo eligió un camino, Koraj, con el atajo de plantear una supuesta “igualdad” eligió otro, que conciente o inconcientemente, lo alejo precisamente del camino de la santidad y lo llevo a sus propia desaparición.
La Torah, como nos dice el propio texto, no nos hace santos , nos obliga a ser kedoshim desde la valoración ética y de la misión que nos propone. Estará en nosotros alcanzar o no determinado niveles de santidad.
Sin embargo una pregunta quedó sin respuesta en nuestra búsqueda incansable de encontrar en la Torá, un mensaje que nos acompañe toda la semana: ¿existen los mejores realmente o existe la voluntad, el sacrificio y la energía creativa para ser mejores, no ya que el otro, sino mejores que nosotros mismos, casi en un camino que nunca llega al final?
Shavúa Tov
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