La parashá de esta semana, Jukat, es muy rica en sucesos que por su particularidad tienen incidencia en el futuro de los judíos que ya empiezan a vivir los últimos momentos de su estadía en el desierto y la llegada a la tierra de Canaan.
Por un lado los sucesos de la vaca bermeja, como sacrificio de purificación ocupan la primer sección del relato.
En la misma parashá previamente se relata la muerte de Myriam, la hermana de Moshé, lo cual produce los sucesos que más adelante describe el texto relativos al reclamo de agua.
Cuenta el midrash que al morir Myriam el manantial del cual se extraía el agua se seca, y esto desencadena que el pueblo se rebele nuevamente frente a Moshé, quien previa consulta con D´s, extrae agua de una roca. El tema es que D´s indicó a Moshé y a Aharón que le hablen a la roca y entonces ésta les dará agua, sin embargo Moshé le pega con una vara a la roca, que de todos modos les da agua.
Por esta situación, D´s decide que Moshé y Aharón no entrarán a la tierra de Israel.
Se relatan también los sucesos de la muerte de Aharón, quien de la mano de Moshé asciende al monte Or, donde entrega los atributos del Cohen Gadol a su hijo Eleazar, y termina su vida en paz.
Al bajar Moshé y Eleazar, el pueblo pregunta por su sacerdote, contándonos el midrash que no podían imaginar la muerte de quien se plantó frente al ángel de la muerte, aquél que predicara la buena convivencia y la paz del hogar.
Treinta días lloró su muerte la congregación de Israel en el desierto, todos, mujeres, hombres y niños.
Mencionamos también que Aharón tuvo una muerte en paz digna de la santidad con que vivió, algo que Moshé pide para sí el día que le tocará partir.
Los iehudím ya hacía 38 años que estaban en el desierto, y cuando estimaban que entrarían a la tierra de Israel próximamente son sometidos a una serie de avances y retrocesos, entre ellos una guerra con los cananeos, más las recientes muertes de Aharón y Myriam, lo cual produce una caída del ánimo, y ante esta situación empiezan a murmurar en contra de Moshé y las carencias del desierto, el maná y la escasez de agua.
Aquí nos detuvimos, D´s, nuevamente cansado de los reclamos, envía serpientes y víboras venenosas que muerden a los que blasfeman, quemándolos por dentro hasta su muerte.
Moshé es instruido por D´s, ante su pedido, para que construya una serpiente, la coloque en la punta de un asta e indique al pueblo que fije su vista en ella, de este modo encontrará la salvación aquél que haya sido mordido.
En primer lugar, la pregunta es por qué los iehudim nuevamente vuelven con los mismos reclamos.
Según los exégetas existen dos razones.
Una de ellas tiene que ver con que las negativas del rey de Edom a dejar pasar a los iehudim sin molestarlos : a cambio de una paga y el compromiso de no ocupar el territorio, los obligó a dar grandes rodeos y retrocesos.
La otra es el gran pesar por la muerte de Aharòn.
Lo cierto es que las víboras y serpientes, atacaron ferozmente envenando a miles de personas.
Sin embargo, Moshé les solicita que fijen su vista en la serpiente de cobre en la punta del asta, para que se curen y no mueran.
En primer lugar debatimos sobre el por qué de ese ataque, ese calor que los quema por dentro proviene de serpientes.
Nuestros jajamim nos dicen que no es caprichosa la elección de serpientes, como recordamos, en Bereshit, se produce la primera transgresión a instancias de una serpiente que con habladurías convence a Adán y Javá de comer de la manzana.
No en vano, y nuevamente , la Toráh habla de víboras y serpientes.
Para los jajamim la serpiente es simbolo del Ietzer Hara, tendencia hacía el mal o la auto destrucción, pero también de la angustia y las dudas que nos paralizan y detienen en nuestras vidas.
Pero… la misma serpiente, enarbolada en lo alto de un asta, fue la que curó a los que aun no habían muerto.
¿Es posible que quien envenena pueda salvarlos también?
¿No hay un costado de idolatría en esta acción de venerar una serpiente?
Dicen los exégetas que Moshé construye una serpiente de cobre, mientras que D´s no le había indicado de qué material debiera ser.
Uno de los objetivos fue utilizar el mismo instrumento de la muerte para que los iehudim elevaran su vista a las alturas, y fueran concientes de su propia insignificancia frente a las obras del Creador, y comprendieran que en las alturas es donde mora la gloria de Hashem.
También de que a veces mirar firmemente aquello de lo que tememos , nos hace darnos cuenta de que es posible enfrentarlo y superarlo. Aquellos miedos y fantasmas que parecen en nuestra angustia ser gigantes, al mirarlos fijamente y enfrentarlos, se empequeñecen.
Para finalizar, nos cuenta la parashá que el pueblo de Israel vence a las fuerzas de Sijón, rey de los emorim, conquistando la costa oriental del Jordán, primer territorio ocupado por los Iehudim desde la salida de Mitzraim.
Shavúa Tov
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